Entrevista con Adrenalina

Entrevista con Adrenalina 2019-10-15T12:36:11+01:00

Aquí está la invitada misteriosa, cuya llegada a la aldea acapara todas las conversaciones. Hija de… quien vosotros sabéis, A. es ante todo una chica que se enfrenta a los clásicos problemas de la ado­lescencia y al en ocasiones doloroso paso a la edad adulta, el auténtico tema del álbum número 38. En efecto, si bien su ilustre padre no aparece más que en una viñeta en toda la colección, la joven adolescente existe —y de qué manera— y protagoniza el álbum como sin duda ningún otro personaje femenino lo había hecho hasta ahora. Ella es la fuerza que, con sus decisiones, impulsa la acción de principio a fin, hasta el punto de acabar a veces con la paciencia de Astérix y Obélix, ¡cuya misión consiste en no quitarle ojo! En este sen­tido es, pues, la primera auténtica aventurera de la serie, ya que la historia de esta entrega número 38 descansa por entero en ella.

Buenos días, Adrenalina, encantado de darte la bienvenida a las aventuras de Astérix y…

A. ¿Quién eres tú? ¿Galo o romano? ¿Estuviste en Alesia? Cuidadito, porque odio a los traidores…

… Eh… Y Obélix. ¿Podrías hablarnos un poco de ti, de dónde vienes?

A. Un breve resumen, venga. Mi padre era un tipo bastante conocido. Se llamaba Vercingétorix. ¡Un hacha! Lo echo un montón de menos. No lo llevo demasiado bien, porque la gente no para de hablarme de él. Además, estoy harta de que todo el mundo se me pegue como una lapa. Primero, los colegas de mi padre, esos fortachones arvernos tan moñas, y ahora todos esos romanos que me persiguen… Estaba mejor cuando me tenían escondida en Lutecia. Lutecia es una pasada, un poco más antro que Nemessos (Clermont Ferrand), pero una pasada aun así…

Pareces una chica estupenda, pero con mucho carácter. Imagino que estás atrave­sando lo que normalmente se llama la crisis de la adoles…

A. ¿Tú de qué vas? ¿Eres hermano de Cleopatra? Solo quiero que me dejen en paz, ¿es tanto pedir? ¡A ver si paran con el rollo ese de considerarme un símbolo! ¡Todo el santo día con lo de «la hija de Vercingétorix» en la boca! Esos bárbaros no piensan más que en pegarse unos a otros utilizándome a mí como excusa. Nadie me quiere de verdad. Si esto sigue así, ¡me largaré a los Carnutes y me haré druida!

¡No nos pongamos nerviosos! ¿Serías tan amable de describirte para nuestros lec…?

A. ¡Para tu información, no tengo nada que ver con el estilo de Falbalá! Conrad me ha dibujado más bien menuda. Ferri quería que fuera vestida a lo gótico, la moda que hace furor en Lutecia. También llevo una torques alrededor del cuello, un collar que es bastante tendencia y que no está mal. A muchos les gustaría robármelo. Aparte de eso, el colorista me ha puesto el pelo rojo. En mi opinión, tal vez demasiado, pero bueno, eso demuestra mi carácter fiero.

Antes de dejarte en paz, ¿qué…?

A. Dispara…

Eh…, ¿qué nos puedes contar de tus relaciones con tus nuevos amigos de la aldea gala?

A. Me he cruzado con algunos muy enrollados y con otros que son un auténtico peñazo. El pequeño con bigotes amarillos y su colega del menhir no son malos tipos, aunque un poco pegotes. A los romanos procuro evitarlos. Y también hay un pirado que no deja de perseguirme. Los mejores son mis colegas de la aldea. Son la caña de Hispania: me entienden, hablamos de todo… También me molan las canciones protesta de Asegurancetúrix, el bardo….

Por cierto, ¿eran esas canciones las que escuchabas con los cascos? No es de muy buena educación tener los cascos ahí, en el cuello, cuando se habla con alguien…

A. Que no estaba escuchando música, ¡que es mi torques!